Atrévete a poner límites(sin culpa)

Aprende a poner límites sin culpa, sostenerlos con firmeza y elegirte a ti misma sin justificarte.

Quiero aprender a poner límites

Plazas limitadas. Solo hasta el 8 de noviembre.

Ya no te vale seguir diciéndote «tampoco es para tanto».

  • Estás cansada de escucharte decir que sí cuando por dentro todo en ti está diciendo que no. Y de ese momento de después, cuando te quedas pensando: «¿Por qué he vuelto a decir que sí?».
  • Estás cansada de medir tus palabras para no molestar. De pensar cómo decir las cosas, cuándo decirlas, cuánto decir… y terminar muchas veces sin decir lo que realmente querías.
  • Estás cansada de que la reacción de los demás tenga tanto peso en tus decisiones. Un enfado, una mala cara, un silencio o la posibilidad de decepcionar a alguien pueden hacer que vuelvas a ceder, incluso cuando sabes que eso te hace daño.
  • Estás cansada de dudar de ti. De tener claro que algo te molesta y, cinco minutos después, estar convenciéndote de que quizá estás exagerando, eres demasiado sensible o no deberías darle tanta importancia.
  • Estás cansada de aguantar para evitar un conflicto y acabar pagando tú el precio. Porque lo que no dices no desaparece. Se va acumulando en forma de tensión, agotamiento, frustración, resentimiento, dolores en el cuerpo… hasta que un día explotas o ya no puedes más.
  • Estás cansada de que incluso cuando consigues decir que no, no puedas quedarte tranquila. Porque después llega la culpa. Repasas la conversación, dudas de lo que has hecho, piensas si deberías explicarte mejor, suavizarlo o compensar al otro para que vuelva a estar bien.
  • Y estás cansada de sentir que para conservar determinadas relaciones tienes que hacerte pequeña. Adaptarte, ceder, callarte o dejar tus necesidades para después para asegurarte de que los demás siguen estando bien contigo.

Si te has visto reflejada en alguna de estas afirmaciones, sigue leyendo.

Imagina empezar a relacionarte de otra manera:

  • Priorizarte sin sentir que por hacerlo eres egoísta o estás fallando a alguien.
  • Dejar de estar pendiente de las reacciones de los demás.
  • Decir que no y expresar lo que piensas sin dar veinte explicaciones.
  • Tomar decisiones desde lo que tú quieres y no desde el miedo.
  • Expresarte antes de llegar al límite.
  • Construir relaciones en las que tú también cuentes.
  • Sentirte más tranquila y segura contigo misma.

Sabes perfectamente que necesitas poner límites. Y aun así, cuando llega el momento, vuelves a ceder.

Te prometes que esta vez será diferente. Que vas a decir lo que piensas. Que no vas a volver a aceptar algo que no quieres. Que si alguien se molesta, es problema de la otra persona.

Y de verdad lo crees.

Hasta que llega el momento.

Una mala cara. Un silencio. Un «pues antes no te importaba». La sensación de que has decepcionado a alguien. El miedo a que se enfade, se aleje o piense que eres egoísta.

Y todo lo que tenías tan claro empieza a tambalearse.

Entonces vuelves a hacer lo que llevas haciendo durante años: explicas de más, suavizas lo que has dicho, buscas una manera de que el otro no se sienta mal, compensas… o directamente cedes.

Y después te enfadas contigo.

Porque lo sabías. Porque otra vez has hecho justo lo contrario de lo que querías hacer.

Pero hay algo importante que quizá nadie te ha explicado:

Saber que necesitas poner un límite no significa saber sostener todo lo que se despierta dentro de ti cuando intentas ponerlo.

Puedes haber leído sobre límites, conocer la teoría, saber que tienes derecho a decir que no e incluso tener preparada la frase perfecta.

Pero si durante años has aprendido que es más seguro que los demás estén bien que mantenerte fiel a lo que tú necesitas, no basta con decirte que la próxima vez tienes que ser más firme.

Porque el verdadero problema aparece justo después.

Cuando llega la culpa.

Cuando dudas de ti.

Cuando empiezas a preguntarte si realmente era para tanto.

Cuando la incomodidad del otro se convierte para ti en la prueba de que quizá has hecho algo mal.

Y ahí es donde vuelves al mismo sitio del que estás intentando salir.

No porque seas débil.

No porque no lo estés intentando.

Y tampoco porque haya algo en ti que no tenga solución.

Es que llevas años intentando cambiar lo que haces sin saber qué hacer con todo lo que sientes cuando intentas hacerlo diferente.

Y mientras eso no cambie, puedes seguir prometiéndote que la próxima vez dirás que no, buscando la manera perfecta de decir las cosas o esperando a sentirte más segura.

Pero ya sabes cómo termina esa historia.

Otra vez tú adaptándote. Otra vez tú cediendo. Otra vez tú quedándote para después.

Y quizá has llegado a un momento en el que ya no quieres seguir esperando a que algún día poner límites deje de darte miedo.

Porque no necesitas que desaparezca el miedo para empezar a elegirte.

Necesitas aprender a sostenerte para que, esta vez, el miedo, la culpa o la reacción de los demás no vuelvan a decidir por ti.

Saber que necesitas cambiar algo es una cosa. Tener que hacerlo sola cuando llega el momento difícil es otra.

Porque seguramente no necesitas que alguien vuelva a decirte que tienes que priorizarte, decir que no o expresar lo que necesitas.

Lo que necesitas es conseguir hacerlo cuando llega el momento de verdad.

  • Cuando tienes a esa persona delante y empiezas a dudar.
  • Cuando por fin dices que no y aparece la culpa.
  • Cuando alguien se molesta y tu primer impulso es volver atrás.
  • Cuando quieres hacer algo diferente, pero acabas respondiendo como llevas haciendo durante años.

Por eso Atrévete a poner límites (sin culpa) es un programa online grupal de 5 semanas en el que no solo vas a entender qué te ocurre. Vas a tener formación, práctica y acompañamiento mientras empiezas a llevar ese cambio a las situaciones reales de tu vida.

Todo lo que incluye el programa

5 sesiones grupales en directo

Cada semana tendremos un espacio para trabajar lo que te está pasando en tu día a día. En esas dos horas pasan dos cosas, casi siempre en el mismo orden.

Primero, resolvemos tus dudas: planteas lo que te está pasando en tu vida, a diario, con tu madre, tu pareja, tu jefe o tu amiga. Vemos juntas herramientas para resolverlo.

Después, el role play. Y te explico qué es, por si no lo conoces: es un ensayo, como un teatro. Planteas la conversación que llevas semanas evitando, y una compañera hace de la otra persona. Tú dices en voz alta lo que nunca te atreves a decir. Lo practicas antes de tener que hacerlo de verdad.

Al terminar, te doy feedback y la herramienta exacta para que la próxima vez que te pase (y te va a pasar esa misma semana) sepas qué decir, cómo decirlo y cómo gestionar la emoción de después. No te lo aprendes de memoria. Te lo aprende el cuerpo. Que es donde realmente se queda.

Contenido grabado en vídeo, con acceso indefinido

El contenido se irá liberando semanalmente para ayudarte a comprender qué hay detrás de tu dificultad para poner límites y trabajar sobre ello paso a paso. Tendrás acceso indefinido para avanzar a tu ritmo y volver a lo que necesites cuando una situación de tu vida vuelva a removerte.

Grabaciones de todas las sesiones

No quiero que una semana complicada se convierta en otra razón para dejarte a ti para después. Si no puedes asistir a una sesión, podrás verla posteriormente. Y también podrás volver a aquellas partes que necesites escuchar con más calma o trabajar de nuevo.

Grupo de WhatsApp de soporte durante las 5 semanas

Porque el momento en el que más puedes necesitar apoyo no siempre coincide con la sesión semanal. Puede ser justo después de poner un límite y empezar a sentir culpa. O antes de una conversación que llevas días evitando. Tendrás un espacio donde plantear tus dudas y recibir acompañamiento para que no tengas que gestionar sola esos momentos en los que normalmente acabas volviendo atrás.

Material práctico descargable

Ejercicios, dinámicas y recursos para ayudarte a pasar de entender lo que te ocurre a empezar a hacer algo diferente. Porque puedes comprender perfectamente por qué cedes y, aun así, volver a hacerlo. Aquí el objetivo es que puedas llevar lo aprendido a tu pareja, tu familia, tu trabajo, tus amistades y a esas situaciones cotidianas en las que hasta ahora te ha costado mantenerte firme.

Durante 5 semanas no vas a limitarte a escuchar que tienes derecho a poner límites. Vas a trabajar todo aquello que hasta ahora ha hecho que, aun sabiéndolo, vuelvas a ceder.

Porque quizá ya has pasado demasiado tiempo esperando a sentirte más segura, a tener menos miedo o a que la culpa desaparezca.

No necesitas seguir esperando. Necesitas empezar a hacer algo diferente con lo que te pasa cuando intentas elegirte.

Este es el camino que vas a recorrer para dejar de ceder y empezar a sostenerte

1Módulo 1: ¿Qué es realmente un límite? (Y por qué nadie te lo explicó bien).

Llevas años creyendo que poner límites es rechazar al otro, alejarlo. Que es ser brusca, egoísta o conflictiva. Y esa creencia es la que te mantiene donde estás: cediendo una y otra vez aunque por dentro estés gritando que no.

Aquí desmontamos esa creencia desde la raíz. Aprenderás qué es realmente un límite y qué no es un límite. Porque confundirlo con rechazo, egoísmo o agresividad te tiene bloqueada o perdida. Aprenderás cómo empezar a expresarte con claridad y calma, sin sentir que estás atacando a nadie.

No puedes cambiar algo que no entiendes bien. Porque si sigues creyendo que poner límites es sinónimo de hacer daño, seguirás cediendo aunque quieras hacer otra cosa. Este es el punto de partida que lo cambia todo.

2Módulo 2: La culpa que te devuelve al punto de partida

Lo has intentado. Te has prometido que esta vez ibas a mantenerte. Y en el último momento ha aparecido la duda, la culpa, el miedo a que se moleste o la necesidad de que todo vuelva a estar bien. Y has cedido. Otra vez.

Porque nadie te ha enseñado qué hacer con lo que sientes en ese momento. Y mientras no lo sepas, la culpa siempre va a ganar.

En este módulo aprenderás a distinguir la culpa de la responsabilidad, a sostenerte cuando aparece la incomodidad y a dejar de interpretar el malestar del otro como una señal de que has hecho algo mal. Porque no lo es. Y en el fondo ya lo sabes.

Este módulo es el que hace que los cambios se mantengan. Sin él, vuelves al punto de partida cada vez.

3Módulo 3: El miedo que decide por ti

Antes de que tú puedas hacer nada, ya ha decidido él. El miedo a que se enfaden. A que te rechacen. A perder el vínculo. A decepcionar a alguien que te importa. Ese miedo toma las decisiones antes de que tú puedas hacerlo conscientemente. Y tú lo llamas “ceder”.

Aquí identificas cuál es el tuyo, de dónde viene y por qué lleva tanto tiempo mandando más que tú. Aprenderás a leer las señales dentro de ti antes de que el patrón se active, para poder hacer algo distinto antes de que sea demasiado tarde.

Porque el problema casi nunca es no saber qué decir. Es el miedo que aparece cuando piensas en decirlo. Y ese miedo no desaparece ignorándolo. Desaparece entendiéndolo. Aquí trabajas la raíz, no el síntoma.

4Módulo 4: Las creencias que lo sostienen todo

No naciste sin saber ponerte en primer lugar. Te enseñaron que hacerlo era egoísta. Que el conflicto era peligroso. Que si alguien se molestaba, era tu responsabilidad arreglarlo. Lo aprendiste tan pronto que ya ni lo recuerdas. Pero sigue ahí, tomando decisiones por ti cada día.

En este módulo identificas las creencias que sostienen tus patrones y empiezas a sustituirlas por otras que te permitan relacionarte de forma sana.

Porque puedes entender perfectamente que tienes derecho a ponerte en primer lugar y seguir sin hacerlo. Mientras no cambies lo que crees sobre ti misma y sobre los límites, el comportamiento no cambia.

5Módulo 5: Límites con tu pareja, tu familia, en el trabajo y con tus amistades.

La teoría sobre límites no te sirve de nada el domingo cuando tu madre te llama, en la reunión cuando tu jefe te pide algo fuera de hora, o por la noche cuando tu pareja cruza una línea y tú te quedas callada porque no sabes cómo decirlo sin que explote todo.

Cada relación activa miedos distintos. Cada contexto necesita un enfoque distinto. Y aquí aprendes exactamente eso: cómo adaptarlo a cada situación, a cada persona y a cómo eres tú.

Trabajarás con situaciones reales a través de role play, practicarás antes de tener que enfrentarte a ello de verdad, y saldrás con una comunicación propia que puedas usar cada vez que lo necesites.

Porque el cambio no ocurre en la teoría. Ocurre la próxima vez que alguien cruza tu límite y tú, por primera vez, sabes exactamente qué hacer. El cambio real ocurre cuando empiezas a integrar una forma distinta de relacionarte en tu vida cotidiana. Este módulo es donde todo lo que has aprendido se convierte en tu nueva forma de responder.

El valor de todo lo que te llevas

5 sesiones grupales en directo250 €
Formación completa en vídeo297 €
Soporte por WhatsApp147 €
Material práctico97 €
Sistema para identificar patrones de autotraición297 €
Método para regular culpa, miedo y malestar emocional397 €
Sistema de comunicación y límites conscientes297 €
Plan de coherencia personal297 €
VALOR TOTAL:2.079 €

Entra ahora por

450 €

Quiero atreverme a poner límites
Si tienes dudas, agenda aquí una llamada conmigo

Plazas limitadas. Solo hasta el 8 de noviembre a las 23:59 h.

Y quiero darte algo más si entras antes del día 5, a las 23:59h

Masterclass «Sostener el no». Impartida por Nati Guil (valorada en 100 €)

En esta masterclass integrarás lo aprendido a través de yoga, respiración y mindfulness, para ayudarte a calmar la mente, regular lo que ocurre dentro de ti y poder mantener tu decisión cuando aparezcan la culpa, la duda o el malestar.

15 días de garantía de satisfacción

Tienes 15 días de garantía para entrar en Atrévete a poner límites (sin culpa) y comprobar por ti misma si este proceso es para ti.

Durante esos 15 días podrás acceder al programa, empezar a conocer el contenido y valorar si lo que encuentras dentro encaja con lo que necesitas.

Y si decides que no es para ti, solo tienes que escribirme a diana@dianajuanagonzalez.com solicitando la devolución y te devolveré el 100 % de tu dinero, sin explicaciones ni preguntas incómodas.

Porque bastante llevas ya dudando de tus decisiones como para que esta tenga que convertirse en otra fuente de angustia.

Puedes seguir intentando poner límites como hasta ahora. La pregunta es cuánto tiempo más quieres seguir volviendo al mismo punto.

Puedes leer otro libro, aprender más pasos y buscar la manera correcta de poner un límite. Saber qué frase utilizar, cómo comunicarte de forma asertiva y repetirte que tienes derecho a decir que no. Todo eso puede ayudarte. Pero quizá ya sabes lo que ocurre después: llega la situación real, tienes delante a alguien que te importa, notas su reacción… y todo lo que tenías tan claro empieza a tambalearse.

También puedes seguir intentándolo de forma intuitiva. Decirte: «Esta vez no voy a ceder». Y quizá incluso consigas decir que no. Pero entonces llega la culpa. Empiezas a darle vueltas, a preguntarte si has sido demasiado tajante, si deberías explicarte mejor o si la otra persona se habrá enfadado. Y acabas suavizando, compensando o volviendo atrás. Porque poner el límite es solo una parte. Si no aprendes a sostener lo que viene después, puedes seguir regresando una y otra vez al mismo lugar.

O puedes seguir esperando que los demás respeten esos límites que sientes que ya has explicado mil veces. Y seguir frustrándote cuando vuelven a traspasarlos. Pero hay una parte de este proceso que no depende de conseguir que el otro cambie. Depende de descubrir qué te pasa a ti cuando no cambia. Qué hace que dudes de lo que necesitas. Qué te lleva a hacerte pequeña delante de determinadas personas. Qué miedo aparece cuando alguien no responde como esperabas y por qué, tantas veces, terminas siendo tú quien vuelve a ceder para que todo vuelva a estar bien.

Por eso Atrévete a poner límites (sin culpa) no se queda en enseñarte a poner límites. Durante 5 semanas vas a trabajar lo que ocurre antes, durante y después: qué te frena, qué necesitas, qué te hace volver atrás y cómo sostenerte cuando aparecen el miedo, la culpa o la reacción del otro. Lo harás acompañada y trabajando con situaciones reales de tu vida. Porque quizá ya no necesitas seguir buscando otra manera de decirlo. Necesitas empezar a comprender qué hace que, aun sabiendo perfectamente lo que quieres, termines traicionándote justo cuando llega el momento de defenderlo.

Puedes seguir probando maneras de poner límites.

O puedes dejar de trabajar solo el límite y empezar a trabajar lo que lleva años impidiéndote sostenerlo.

Diana Juana González, psicóloga

Soy Diana Juana González

Psicóloga, y llevo 18 años acompañando a mujeres en consulta. Durante estos años he acompañado a más de 200 mujeres en sus procesos emocionales y hay algo que he visto repetirse una y otra vez: mujeres que saben perfectamente lo que necesitan, pero que cuando llega el momento de defenderlo ceden, se callan, dudan de sí mismas o sienten culpa por priorizarse.

Mi formación en crecimiento personal, regulación emocional, autoestima, relaciones y comunicación me ha llevado a trabajar no solo lo que hacemos, sino lo que hay detrás: entender por qué repetimos determinados patrones, sanar las heridas que los sostienen y recuperar la autonomía emocional para poder vivir con más libertad, coherencia y placer.

Por eso mi trabajo con los límites no consiste simplemente en enseñarte a decir que no o darte unas cuantas frases para comunicarte mejor. Quiero ayudarte a comprender qué hace que vuelvas a ceder aunque sepas que no quieres hacerlo, qué ocurre dentro de ti cuando alguien se molesta y cómo empezar a estar de tu lado sin sentir que para hacerlo tienes que dejar de querer o cuidar a los demás.

Después de 18 años viendo este problema en consulta, sé que no tienes por qué resignarte a vivir pendiente de las necesidades y las reacciones de los demás. Esta dificultad tiene solución y se puede trabajar.

Sí, tú también eres capaz de conseguirlo. Aunque ahora mismo una parte de ti todavía dude.

Y es normal que dudes. Lo has intentado otras veces, has conseguido decir que no y después has vuelto a ceder. O has sabido perfectamente lo que querías decir hasta que has tenido a esa persona delante. Y, después de repetirlo varias veces, es fácil llegar a una conclusión: «No puedo».

Pero quizá estás confundiendo no haber podido hasta ahora con no ser capaz de hacerlo.

Y no es lo mismo.

También puedes estar confundiendo ser capaz con «debería poder hacerlo sola». Como si necesitar ayuda significara que no eres válida. Cuando precisamente muchas veces lo que necesitas no es esforzarte más, sino dejar de enfrentarte sola a lo que te hace volver atrás.

Porque es habitual confundir capacidad con sobreesfuerzo.

Pensar que, si te cuesta poner límites, tienes que intentarlo más fuerte, controlarte más, ser más valiente, aguantar más… Y probablemente de aguantar ya sabes bastante.

El sobreesfuerzo no te hace más capaz. Muchas veces solo consigue que acabes cansada, frustrada y pensando: «¿Ves? Otra vez no he podido».

Para desarrollar una capacidad no necesitas exigirte hasta conseguirlo. Necesitas conocimiento para entender qué te pasa, práctica para aprender a hacerlo de otra manera, guía cuando no sabes por dónde seguir y sostén cuando aparece aquello que normalmente te hace volver atrás.

Porque el problema no suele estar únicamente en atreverte a decir «no». Está en lo que ocurre antes, mientras lo dices y, sobre todo, después: cuando aparece la culpa, cuando la otra persona se enfada, cuando empiezas a dudar de si te has pasado o cuando sientes la tentación de explicarte, suavizarlo o echarte atrás.

Y ahí es donde el acompañamiento cobra sentido. Para ayudarte a entender qué te está frenando, qué necesitas trabajar y cómo sostenerte cuando aparezca aquello que hasta ahora te hacía ceder.

Necesitas un proceso que te ayude a entender qué te hace ceder y te acompañe mientras aprendes a hacerlo diferente.

¿Todavía tienes dudas antes de dar el paso?

Es normal. Aquí tienes respuesta a algunas de las preguntas que pueden aparecer antes de entrar.

1. ¿Cuándo empieza el programa?

Empieza el XX de noviembre. Será todos los martes de XX a XX (hora de Madrid).

Desde que te inscribes tienes acceso inmediato al contenido grabado y puedes empezar a ver los vídeos del primer módulo.

También tendrás acceso desde el primer momento al grupo de WhatsApp, donde podrás presentarte, conocer al resto de compañeras y empezar a formar parte del grupo antes de las sesiones en directo.

2. ¿Y si no puedo asistir a una sesión en directo?

No pasa nada. Todas las sesiones quedan grabadas para que puedas verlas si alguna semana no consigues asistir.

Por privacidad de las participantes, las grabaciones de los directos estarán disponibles hasta un mes después de que termine el programa.

3. ¿Tengo que exponerme a hablar de mí?

No. Tú decides en todo momento cuánto quieres compartir y cómo quieres participar.

No es obligatorio contar situaciones personales ni exponerte delante del grupo. La idea es que encuentres un espacio de confianza en el que puedas ir participando a tu ritmo.

4. ¿Necesito tener experiencia previa en terapia?

No. No necesitas haber hecho terapia ni ningún proceso parecido anteriormente.

Partimos de lo que estás viviendo ahora y de lo que necesitas trabajar. Lo importante es que tengas disposición para conocerte, entender qué te está pasando y empezar a probar formas diferentes de responder.

5. ¿Cuánto tiempo tengo acceso al contenido?

El contenido grabado del programa es de acceso indefinido, así que podrás volver a los vídeos siempre que lo necesites.

Las grabaciones de las sesiones grupales en directo son diferentes: estarán disponibles hasta un mes después de finalizar el programa, para proteger la privacidad de las participantes.

6. ¿Y si mi caso es muy particular?

Las situaciones pueden ser muy distintas: quizá lo que te cuesta ocurre con tu madre, con tu pareja, en el trabajo o con una amistad. Pero muchas veces, lo que hay detrás de esa dificultad para poner límites se parece mucho más de lo que creemos.

Además, al trabajar en un grupo reducido y poder plantear situaciones concretas, podremos llevar lo aprendido a lo que realmente te está ocurriendo a ti.

7. ¿Puedo consultarte entre sesiones?

Sí. Durante las 5 semanas tendrás acceso al grupo de WhatsApp de soporte.

Porque muchas veces lo que necesitas resolver aparece el martes, justo después de una conversación, cuando has dicho que no y empiezas a preguntarte si has hecho mal o cuando sabes que necesitas poner un límite y no sabes cómo hacerlo. Ahí también podrás plantear lo que te está pasando y recibir acompañamiento.

8. ¿Cuánto tiempo tengo que dedicarle?

Lo ideal es que puedas dedicar aproximadamente 3 horas a la semana: 2 horas para la sesión grupal en directo y alrededor de 1 hora para el contenido grabado.

Y si alguna semana tu vida se complica y no puedes seguir el ritmo, no significa que te hayas quedado atrás: el contenido grabado seguirá disponible de forma indefinida y podrás ver la sesión en directo grabada dentro del periodo establecido.

Diana Juana González
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